La casa donde se instala el Museo del Romanticismo, en la calle de San Mateo, fue construida como palacete del marqués de Matallana. Tiene líneas clasicistas con algún toque barroco, como las molduras en forma de orejera que enmarcan los balcones, y dos patios cuadrados en torno a los que se organizan las salas. Lo que ofrece el museo es difícil de encontrar en otros sitios: ver cómo vivía una familia acomodada de Madrid en el siglo XIX, con muebles, retratos, objetos de uso diario y un jardín.
Cuándo es gratis
El museo ofrece dos franjas fijas cada semana. Los sábados, la entrada es libre desde las 14:00 hasta el cierre. Los domingos abre de 10:00 a 15:00 y la entrada es libre durante todo ese horario; los festivos que no caen en domingo se paga la tarifa normal. Se añaden fechas del calendario cultural en las que no se paga: el 18 de abril, Día Internacional de los Monumentos y Sitios, la semana del Día Internacional de los Museos en torno al 18 de mayo, el 12 de octubre y el 6 de diciembre.
Que el sábado la gratuidad empiece a las 14:00 tiene una consecuencia práctica: en invierno, de noviembre a abril, el museo cierra a las 18:30 y la franja libre es de unas cuatro horas y media. En verano, de mayo a octubre, el cierre se retrasa hasta las 20:30 y el tiempo gratuito es de seis horas y media. Si te interesa ir con calma, la tarde de verano es la mejor opción.
Entre semana se paga la tarifa general, de 3 €. Los lunes está cerrado, igual que el 1 y el 6 de enero, el 1 y el 15 de mayo y los días 24, 25 y 31 de diciembre.
A veces el museo anuncia periodos de gratuidad más amplios. Mientras duran las obras de mejora del edificio, con varias salas cerradas (de la XV a la XXI), el acceso es gratuito de forma temporal; esas medidas no tienen fecha fija, de modo que se confirman en la página oficial del museo.
Quién no paga nunca
La lista de gratuidad permanente es larga. Entran sin pagar los menores de 18 años, los mayores de 65, los pensionistas, las personas con discapacidad y su acompañante, las personas desempleadas, los miembros de familias numerosas, los estudiantes de 18 a 25 años, los titulares del carné joven y los docentes. También, mientras trabajan, los guías oficiales y los periodistas acreditados.
En todos los casos hay que presentar un documento: DNI o pasaporte, carné de familia numerosa, tarjeta de demandante de empleo o certificado de discapacidad. La tarifa reducida de 1,50 € corresponde a otros colectivos: grupos de ocho o más personas, voluntarios culturales, usuarios de albergues juveniles y personas que presentan un billete de Renfe. Existe además un abono anual de 25 € y pases conjuntos con otros museos, que merecen la pena para quien visita Madrid varias veces al año.
Cómo conseguir la entrada y evitar colas
La entrada gratuita se retira en la taquilla del propio museo, que no vende entradas online. No hace falta reservar, y la cola es corta frente a la de los grandes museos. Es un edificio de aforo moderado, de modo que si ves mucha gente en las primeras salas, la afluencia se diluye a medida que subes.
Un consejo: ve el sábado a partir de las 14:30, cuando los primeros visitantes ya han empezado a recorrer las salas. A esa hora se reparte la gente entre plantas y puedes detenerte sin que haya nadie delante del cuadro. Las salas se despejan unos quince minutos antes del cierre, así que no dejes la visita para el final.
Qué ver en la franja gratuita
El museo se recorre con la lógica de una casa: se pasa de salón en salón, y cada uno cuenta algo del mundo del XIX. Recuerda que el museo nació en 1924, por impulso del marqués de la Vega-Inclán, con la idea de reunir objetos y obras que explicasen la sensibilidad romántica española. Después se amplió con donaciones y con piezas del Estado.
En las salas verás retratos de la época, mobiliario, abanicos, joyas y objetos de uso doméstico. La mirada recae enseguida en los pequeños gabinetes y en los cuadros que muestran paisajes y escenas costumbristas, un estilo muy de moda entre 1830 y 1870. Los salones de baile y de música recuerdan que la vida social de la época giraba alrededor de la tertulia.
El jardín romántico, que ha llegado a nuestros días, es el rincón más agradable en un día soleado. Entre la visita y el café se pasa fácilmente una hora más. Para quien prefiere un solo propósito, bastan los salones principales y el jardín.
Detalles que ayudan a elegir hora
Como el horario varía por estación, conviene tenerlo claro antes de planear: de noviembre a abril, de martes a sábado, abre de 9:30 a 18:30; de mayo a octubre, de 9:30 a 20:30. Los domingos y festivos no cambia: de 10:00 a 15:00. Si tu viaje cae en verano, la franja del sábado ofrece muchas más horas útiles que en invierno.
El museo es de escala doméstica. No hay grandes salas ni recorridos de dos horas, y por eso se agradece llegar sin prisa: una vuelta pausada cuenta más que una visita rápida con audioguía. Quien disfrute de la vida cotidiana del XIX encontrará aquí un buen complemento a los grandes museos del centro.
Planes cercanos
El museo está en el barrio de Chueca, muy cerca de la calle de Fuencarral, donde se encuentra el Museo de Historia de Madrid. Para continuar con casas aristocráticas del siglo XIX, el Museo Cerralbo queda a unas paradas de metro. Quien busque más tiempo de arte puede consultar los museos de arte en Madrid, y para comparar franjas gratuitas está la guía de museos gratis en Madrid.
Los horarios y las tarifas del propio edificio están en la ficha del Museo del Romanticismo. El calendario de gratuidad y los cierres puntuales se anuncian en la web oficial del Ministerio de Cultura.