El Museo Thyssen-Bornemisza ocupa el palacio de Villahermosa, un edificio de comienzos del siglo XIX reformado por Rafael Moneo para albergar una de las mayores colecciones privadas de Europa, que desde 1993 es patrimonio público. En la práctica, es el museo que completa el Paseo del Arte: si el Prado cuenta con la pintura clásica española y el Reina Sofía con el siglo XX, el Thyssen ofrece el eslabón intermedio, desde los primitivos italianos hasta el pop.
Las dos franjas gratuitas
Hay dos, y no son intercambiables. El lunes, de 12:00 a 16:00, el museo abre para la colección permanente. Es un horario propio de los lunes, ya que el resto de la semana el museo abre por la mañana, a las 10:00. Los sábados, de 21:00 a 23:00, se pueden visitar gratis las exposiciones temporales, en una apertura nocturna que cambia por completo el ambiente.
En ambos casos el acceso es directo: la web oficial aclara que no hace falta sacar entrada en los días gratuitos. Esa información cuenta, porque muchos visitantes pierden tiempo buscando un botón de reserva que no existe.
Fuera de esas franjas se paga la tarifa general de 14 €. Los mayores de 65 años, los pensionistas y los estudiantes abonan 10 €, y los grupos de siete o más personas, 12 € por persona. El museo cierra el 1 de enero, el 1 de mayo y el 25 de diciembre, y abre de 10:00 a 15:00 el 24 y el 31 de diciembre.
Quién no paga nunca
La gratuidad permanente alcanza a los menores de 18 años, a los miembros de la Asociación de Amigos del museo, a las personas desempleadas y a las personas con una discapacidad igual o superior al 33 %. En todos los casos hay que acreditarlo en la taquilla.
Existe además una vía menos conocida: los titulares de la tarjeta de Mutua Madrileña pueden entrar con un acompañante cualquier día entre semana, y esa entrada se obtiene en el mostrador, no por internet.
Cómo conseguir la entrada y qué hacer con la cola
Las dos franjas son de acceso directo, y por eso la cola se forma físicamente en la puerta. El lunes la afluencia es alta en las primeras horas porque muchos visitantes se concentran en el tramo gratuito. El propio museo recomienda la franja de 14:00 a 16:00 como la de menor afluencia, y en el lunes gratuito eso significa llegar a partir de las 14:00 y dejar las dos últimas horas para la visita.
El sábado por la noche es otra historia. A las 21:00 el museo ya lleva abierto once horas, de modo que el público es distinto y las salas se vacían a medida que avanza la noche. Para las exposiciones temporales es una buena franja, pero no hay mucho tiempo: dos horas bien aprovechadas dan para una exposición, no para dos.
Qué ver en la franja del lunes
Cuatro horas alcanzan para la colección, pero con una condición: seguir el orden del museo. La visita arranca en la segunda planta y desciende cronológicamente. Es la lógica del edificio y ahorra vueltas.
En esa planta, la de los primitivos y el Renacimiento, no te pierdas el Retrato de Giovanna degli Albizzi Tornabuoni, de Ghirlandaio, ni el Joven caballero en un paisaje, de Carpaccio, una de las imágenes más enigmáticas de la pintura italiana. Los Países Bajos y Alemania aparecen con Jesús entre los doctores, de Durero. Al bajar, la colección pasa por el Barroco, el siglo XVIII, el Impresionismo y el Postimpresionismo, donde Les Vessenots en Auvers, de Van Gogh, es parada obligatoria.
El tramo final es el del siglo XX, con la vanguardia europea y el arte norteamericano. Hotel Room, de Edward Hopper, resume con una sola figura sentada en la cama todo lo que un cuadro de ciudad moderna puede decir sin palabras.
Si ya has pasado por el Prado o por el Reina Sofía, sabrás que el Thyssen funciona como puente. Si no, el orden más natural para una jornada de lunes gratis es empezar por el Thyssen a mediodía, que es cuando abre, y continuar caminando por el paseo.
Cómo repartir el tiempo
Dos horas del sábado por la noche y cuatro del lunes dan resultados distintos. El lunes se ve la colección; el sábado, solo lo temporal. Quien quiera las dos cosas sin pagar tiene que combinar ambas citas, algo viable en una estancia de varios días.
El museo señala que el tramo de 14:00 a 16:00 es el de menor afluencia. En un lunes gratuito eso significa que las dos últimas horas son las mejores: entra hacia las 13:30, deja el abrigo y empieza por la segunda planta cuando las salas ya se han vaciado un poco. Ten en cuenta que el museo despeja las salas al final del horario, de modo que no conviene dejar las obras del siglo XX para el último cuarto de hora.
Combinar el Thyssen con otras visitas
El Thyssen está pegado al Museo del Prado y a diez minutos andando del Museo Reina Sofía. Un buen plan para una tarde es unir dos museos aprovechando que ambos tienen franjas gratuitas, aunque no coinciden en el mismo horario, de modo que hay que cuadrar la hora con cuidado. Para ver el conjunto del paseo con sentido, la sección de rutas por los museos de Madrid propone itinerarios, y los museos de arte en Madrid permiten comparar opciones. Para otros museos sin coste, consulta la guía de museos gratis en Madrid.
La ficha del propio edificio está en la página del Museo Thyssen-Bornemisza. Las novedades de horario de verano y los cierres excepcionales están en la web oficial del museo.