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Ciencia · Técnica

Museos de ciencia en Madrid

naturaleza, técnica, trenes y cielo para todas las edades

De un gabinete fundado por Carlos III a una máquina que jugaba al ajedrez en 1912: la ciencia en Madrid se cuenta en museos pequeños, casi todos baratos o gratuitos.

Museos de ciencia en Madrid: naturaleza, técnica, trenes y cielo para todas las edades

Carlos III fundó en 1771 el Real Gabinete de Historia Natural, y la idea de que la ciencia también se expone tiene en Madrid más de dos siglos. De aquel gabinete salieron las colecciones del actual Museo Nacional de Ciencias Naturales, y de la misma época es el edificio que hoy ocupa el Prado, pensado en origen para albergar un museo de ciencias. Los museos de ciencia en Madrid no tienen el tamaño de los de arte, pero tienen piezas únicas y una ventaja clara: muchos son gratuitos y casi ninguno tiene cola.

Están agrupados por tema, con una tabla para decidir rápido. La lista completa con horarios y precios está debajo del texto.

MuseoTemaEntradaCuándo ir
Ciencias NaturalesFósiles, minerales, fauna7 € (gratis martes 15:00 - 17:00)Tarde de un día laborable
GeomineroMinerales y fósilesGratisTodos los días, 9:00 - 14:00
MUNCYT (Alcobendas)Técnica e instrumentosGratisFin de semana, con talleres
AntropologíaCulturas del mundo3 € (gratis sábado tarde y domingo)Junto con el Reina Sofía
Torres QuevedoInventosGratis, con citaLaborables, 10:00 - 14:00
PlanetarioAstronomía3,60 € (niños: 1,65 €)Según la sesión
Real ObservatorioAstronomía e historia5 €Visita guiada con reserva

Lo que Madrid tiene y lo que no

Conviene ajustar las expectativas desde el principio. Madrid no tiene un gran centro de ciencia interactivo del estilo del CosmoCaixa de Barcelona o de la Ciudad de las Artes y las Ciencias de Valencia, con varias plantas de experimentos y un público masivo. Lo que tiene es otra cosa: museos con colecciones históricas de verdad, muchos de ellos nacidos de instituciones científicas del siglo XVIII y XIX, que enseñan objetos originales en lugar de pantallas.

Eso tiene ventajas y un inconveniente. La ventaja es que ves el esqueleto auténtico cuyos dibujos sirvieron a Georges Cuvier para describir la especie, la máquina que construyó Torres Quevedo o los minerales que recogieron los geólogos de hace un siglo. La pega es que algunos piden un poco de interés previo. Para un niño de cinco años, una vitrina de cuarzos no compite con un botón que enciende una luz. Por eso, si viajas en familia, la regla útil es combinar un museo de colección con uno que tenga algo que tocar, o con un parque.

Naturaleza y fósiles

El Museo Nacional de Ciencias Naturales es el punto de partida obligado. Ocupa el Palacio de las Artes y la Industria, un edificio de ladrillo y hierro construido para la Exposición Nacional de 1887, junto a la Castellana, y se divide en dos partes que conviene ver en orden.

La primera, la de geología y paleontología, reúne minerales, meteoritos y fósiles. Aquí está la réplica del esqueleto del diplodocus, que los niños identifican en cuanto entran, y el megaterio: un perezoso gigante de más de cuatro metros cuyo esqueleto fósil llegó desde Luján, en Argentina, en 1788. Juan Bautista Bru lo montó y dibujó en Madrid, y es una de las primeras reconstrucciones de un animal fósil que se hicieron en el mundo. La segunda parte, la de biodiversidad, está dedicada a los seres vivos actuales, con animales naturalizados, desde grandes mamíferos hasta insectos, organizados por ecosistemas.

Hay que reservar dos horas, y conviene empezar por el megaterio antes de que se llene la sala. La entrada general cuesta 7 €; es gratis los martes de 15:00 a 17:00 y los domingos de 18:30 a 20:00, salvo en julio y agosto, cuando el museo cierra a las 15:00.

El Museo Geominero

Muy cerca de allí, en la calle Ríos Rosas, el Museo Geominero es una de las sorpresas de la ciudad. Pertenece al Instituto Geológico y Minero de España y ocupa la planta principal de su sede, un edificio de los años veinte con una nave central cubierta por una vidriera y rodeada de galerías. Las vitrinas de madera originales están llenas de minerales de todo el mundo ordenados por provincias y por sistemas cristalinos, y de fósiles de la Península. El instituto que lo mantiene nació en 1849 como comisión para elaborar el mapa geológico de España, y parte de lo expuesto procede de aquellas campañas de campo. Es gratuito, abre todos los días de 9:00 a 14:00, también los lunes, y casi siempre está tranquilo, con algún grupo de estudiantes de geología tomando notas. Para alguien con interés por la geología, vale tanto como el gran museo vecino.

Técnica, inventos y comunicaciones

El Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, el MUNCYT, tiene su sede madrileña en Alcobendas. Está fuera del centro, pero se llega en Cercanías o en metro en unos treinta o cuarenta minutos desde Sol. Su colección reúne instrumentos científicos históricos, astrolabios, relojes, aparatos de física, máquinas de calcular y objetos de la vida cotidiana que muestran cómo ha cambiado la técnica. El museo se creó en 1980 y durante años no tuvo sede estable, lo que explica que mucha gente en Madrid no sepa que existe. La entrada es gratuita, y las salas de experimentos que se pueden tocar lo convierten en la mejor opción de este grupo para ir en familia.

El Museo Torres Quevedo, en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, en la Ciudad Universitaria, está dedicado a Leonardo Torres Quevedo, uno de los grandes inventores españoles. Allí se conservan el Ajedrecista, un autómata de 1912 que jugaba un final de ajedrez sin intervención humana, sus máquinas de calcular analógicas y material del telekino, un sistema de control a distancia por ondas que patentó en 1903. Torres Quevedo también diseñó el transbordador que cruza sobre el río Niágara desde 1916, todavía en funcionamiento, y en el museo hay material sobre ese proyecto y sobre sus dirigibles. Es un museo pequeño y gratuito que solo abre de lunes a viernes de 10:00 a 14:00 y con cita previa, así que hay que pedirla antes de desplazarse.

El Espacio Fundación Telefónica, en la calle Fuencarral, junto a la Gran Vía, completa el grupo. Su colección permanente cuenta la historia de las telecomunicaciones en España, con centralitas manuales y teléfonos de todas las épocas, y sus exposiciones temporales suelen girar alrededor de la ciencia y la tecnología. Es gratuito y se combina fácilmente con un paseo por el centro.

El ser humano: el Museo de Antropología

El Museo Nacional de Antropología, en la calle Alfonso XII, frente a la estación de Atocha, es el más antiguo de su tipo en España. Lo fundó el médico Pedro González de Velasco, que lo inauguró en 1875 en un edificio levantado para guardar sus colecciones de anatomía y etnografía. Hoy se organiza por continentes, con piezas de Filipinas, de África y de América, y la sala central conserva el aire de museo del siglo XIX, con vitrinas de madera y galerías.

Es un museo estatal: la entrada cuesta 3 € y es gratis el sábado desde las 14:00 y el domingo. Está a siete u ocho minutos andando del Reina Sofía, así que encaja bien en una mañana por el sur del Paseo del Prado.

Trenes y transporte

El Museo del Ferrocarril ocupa la estación de Delicias, inaugurada en 1880 y una de las primeras grandes estaciones de Madrid. Bajo su nave de hierro se alinean locomotoras de vapor, eléctricas y diésel, coches de viajeros y vagones de mercancías, además de una gran maqueta y una sala de relojes. Es un museo de historia, pero también de técnica: se entiende cómo funcionaba una caldera de vapor mejor aquí que en cualquier libro. Para los que buscan algo similar en otros transportes, el Museo Naval, gratuito y en el Paseo del Prado, tiene maquetas de barcos e instrumentos de navegación, y el Museo de la EMT se dedica a los autobuses, con pases de fin de semana en primavera y otoño (5 €).

Astronomía: el Planetario y el Observatorio

El Planetario de Madrid, en el parque Tierno Galván, abrió en 1986 y combina salas de exposición con proyecciones en una cúpula. Las sesiones tienen horario fijo y edad recomendada, y la programación cambia por temporadas.

Menos conocido es el Real Observatorio de Madrid, en el cerro de San Blas, junto al Retiro. Lo proyectó Juan de Villanueva a finales del siglo XVIII, y en sus jardines hay una réplica del gran telescopio que William Herschel construyó para el observatorio y que se destruyó durante la guerra de la Independencia. Se visita con guía, en grupos reducidos y recorridos de hora y media con reserva, y la entrada cuesta 5 € (gratis hasta los 10 años). Es una visita breve y muy especial, porque se combina la historia de la astronomía con la arquitectura neoclásica de Villanueva.

Ciencia al aire libre: el Real Jardín Botánico

Aunque no es un museo en sentido estricto, el Real Jardín Botánico, en el Paseo del Prado, al lado del museo, forma parte de la misma historia científica. Fundado en 1755 y trasladado a su ubicación actual en 1781, en tiempos de Carlos III, conserva sus terrazas originales, los invernaderos y colecciones de plantas de todo el mundo. Tiene entrada de pago. Es el mejor descanso posible entre el Museo del Prado y el Thyssen, y en primavera merece una visita por sí solo.

Cómo combinar los museos de ciencia

Para combinarlos, piensa en tres zonas. Al norte, en torno a la Castellana, están el de Ciencias Naturales y el Geominero, a unos quince minutos andando el uno del otro, una buena mañana para quien quiera fósiles y minerales. Al sur, en torno a Atocha, el de Antropología, el Botánico y el Observatorio, que se combinan con el Prado o el Reina Sofía. Y en la periferia, el MUNCYT, el Planetario y el Museo del Ferrocarril, que piden media jornada cada uno.

Si vas con niños, la guía de museos para niños en Madrid ordena estos mismos museos por edades. Si te interesa la parte histórica de los inventos y las máquinas, los museos de historia en Madrid completan el panorama.

El lunes es mal día para la ciencia: casi todos cierran, salvo el Geominero. El martes y el miércoles por la mañana, en cambio, están llenos de grupos escolares, sobre todo el de Ciencias Naturales. La tarde de un día laborable o el domingo temprano son los mejores momentos para verlos con calma. Y el 18 de mayo, Día Internacional de los Museos, el de Ciencias Naturales y el de Antropología suelen programar talleres y visitas especiales, aunque con más gente de la habitual. Los que no cobran nunca, como el Geominero, el MUNCYT o el Naval, figuran también entre los museos gratis en Madrid, y el mapa general de museos de Madrid sitúa cada uno por barrio.

¿Cuál es el mejor museo de ciencia de Madrid?

Para la mayoría de visitantes, el Museo Nacional de Ciencias Naturales, por sus fósiles, su megaterio y sus salas de biodiversidad. Si te interesa más la técnica que la naturaleza, el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología de Alcobendas es la mejor opción.

¿Hay museos de ciencia gratis en Madrid?

Sí. El Museo Nacional de Ciencia y Tecnología, el Museo Geominero y el Espacio Fundación Telefónica son gratuitos. El Museo Nacional de Antropología, como museo estatal, abre gratis el sábado por la tarde y el domingo.

¿Dónde está el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología?

Su sede madrileña está en Alcobendas, al norte de la ciudad, y se llega en Cercanías o en metro. El museo tiene otra sede en A Coruña.

¿Qué ver en el Museo Nacional de Ciencias Naturales?

El esqueleto del megaterio, que llegó a Madrid en 1788, la réplica del diplodocus, la colección de minerales y las salas de biodiversidad con animales naturalizados. Una visita completa lleva unas dos horas.

¿Qué es el Museo Geominero?

Es el museo del Instituto Geológico y Minero de España, en la calle Ríos Rosas. Expone minerales, rocas y fósiles en vitrinas de madera de principios del siglo XX, bajo una vidriera, y su entrada es gratuita. Abre todos los días de 9:00 a 14:00, también los lunes.

¿Se puede visitar el Real Observatorio de Madrid?

Sí, con visita guiada y reserva previa, normalmente en fin de semana. Está en el cerro de San Blas, junto al Retiro, en un edificio de Juan de Villanueva, y tiene una réplica del telescopio de William Herschel.

¿Qué museo de ciencia es mejor para niños pequeños?

El Museo Nacional de Ciencias Naturales y el Planetario funcionan bien a partir de los cuatro o cinco años. El Museo del Ferrocarril también, porque los niños pueden subir a algunos vagones.

¿Qué es el Ajedrecista de Torres Quevedo?

Es un autómata que Leonardo Torres Quevedo presentó en 1912 y que jugaba solo un final de ajedrez de rey y torre contra rey frente a un jugador humano. Se considera uno de los primeros ingenios de inteligencia artificial y se conserva en el museo dedicado al ingeniero en la Escuela de Caminos de Madrid.

¿Cuánto tiempo hace falta para el Museo de Antropología?

Una hora es suficiente. El museo ocupa un edificio pequeño junto a la estación de Atocha y se recorre en tres plantas organizadas por continentes.

¿El Planetario de Madrid tiene sesiones en español para niños?

Sí. La programación de la cúpula incluye sesiones con edad recomendada desde los primeros años de primaria. Los horarios cambian por temporada y conviene consultarlos antes de ir.