Imprescindibles
- Estación de Delicias
- Locomotoras históricas
- Sala de relojes
- Maquetas ferroviarias
- Coche restaurante
Entras por una estación de 1880 y lo primero que ves es un tren. No una foto ni una maqueta: una locomotora de hierro del tamaño de un autobús, con las ruedas a la altura de tus ojos y el mismo olor a metal viejo que debía de haber en el andén. El Museo del Ferrocarril ocupa el edificio de la antigua estación de Delicias, y esa mezcla de arquitectura y material rodante es lo que lo hace distinto de cualquier otro museo de la ciudad.
Y sí, está abierto. Funciona con normalidad, con horario fijo por temporadas y actividades casi todos los meses.
De estación a museo
La estación de Delicias la proyectó el ingeniero francés Émile Cachelièvre y se inauguró el 30 de marzo de 1880. Fue la primera gran estación de carácter definitivo que tuvo Madrid. Su marquesina de hierro y cristal, pensada para cubrir las vías de salida hacia Extremadura y Portugal, sigue en pie y es parte esencial de la visita: mirar hacia arriba vale tanto como mirar hacia los lados.
El tráfico de viajeros cesó mucho más tarde y el edificio se rehabilitó para uso cultural. El museo abrió sus puertas el 19 de diciembre de 1984, de manera que la institución lleva más de cuatro décadas dedicada a explicar la historia del ferrocarril español, su papel en la economía y la vida social, y a conservar su patrimonio.
Qué ver en el Museo del Ferrocarril
El corazón del museo es la gran nave, donde se alinean locomotoras de vapor, eléctricas y diésel junto a coches de viajeros y de mercancías. Cada máquina cuenta una etapa distinta: el vapor de principios del siglo XX, la electrificación, la llegada del diésel. No hace falta ser aficionado para quedarse un buen rato delante del enorme volumen de una locomotora de vapor.
La sala de relojes
El ferrocarril obligó a poner de acuerdo a todo el país sobre qué hora era, y por eso los relojes de estación tienen un papel propio. El museo dedica una sala a este mundo, ya renovada y abierta de nuevo. Es una visita corta, pero compensa por la variedad de piezas y por ver cómo funcionaba por dentro el reloj de una estación.
Maquetas y modelismo
La sala de modelismo ferroviario es la que más gusta a los niños pequeños y a los adultos que de pequeños tuvieron un tren eléctrico. También se ha reformado y se puede visitar. Combina circuitos en movimiento con piezas de colección.
El coche restaurante
Entre los vagones hay un coche restaurante rehabilitado que funciona como cafetería. Tomar algo sentado en un vagón de época, rodeado de madera y latón, es probablemente la parte más fotografiada de la visita.
Horario del Museo del Ferrocarril
Aquí hay un detalle que sorprende: el horario cambia según la época del año. De octubre a mayo abre de lunes a viernes de 9:30 a 15:00, los sábados y festivos de 10:00 a 19:00 y los domingos de 10:00 a 15:00. De junio a septiembre abre a diario de 10:00 a 15:00. Solo cierra el 25 de diciembre, el 1 y el 6 de enero.
La consecuencia práctica es clara: si quieres ir por la tarde, tu única opción son los sábados y festivos de octubre a mayo. El resto del año es museo de mañana.
Precio y entradas
La entrada general cuesta 7 € y la reducida 4 €, que se aplica a mayores de 65 años, niños de 4 a 12 años, estudiantes y titulares de InterRail o EuRail. Existe un bono de tres entradas por 15 € que no caduca por temporada. Los grupos de diez personas o más pagan 4 € por cabeza.
Entran gratis los menores de 4 años, las personas con discapacidad, los desempleados de la Unión Europea, el personal ferroviario y los socios de ICOM. Las entradas se compran en taquilla el mismo día o por adelantado en la web del museo.
Cómo llegar
El museo está en el Paseo de las Delicias, 61. El metro de la línea 3 para en Delicias, y la estación de Cercanías Delicias conecta con las líneas C1, C7 y C10, un detalle simpático: llegas en tren a un museo del tren. La zona de Arganzuela es llana y se recorre bien a pie.
Mercados, trenes turísticos y otros eventos
El segundo fin de semana de cada mes, salvo en verano, la estación acoge el Mercado de Motores, un mercadillo con puestos de ropa vintage, discos, coleccionismo y comida. Es el momento de más gente, así que si quieres ver los trenes con tranquilidad evita esos días.
Desde el museo también salen trenes históricos turísticos, como el Tren de la Fresa a Aranjuez, con temporadas propias que se anuncian en la web. Se reservan por separado de la entrada del museo.
Planes cercanos
Con niños, el museo encaja bien en una mañana larga: puedes combinarlo con el Planetario de Madrid, que está en el mismo distrito y funciona por sesiones. Para ver más sobre el pasado técnico de la ciudad, mira la sección de museos de historia en Madrid y la de museos para niños en Madrid. Si te gusta el transporte, el Museo de la EMT cuenta la historia de los autobuses de la ciudad.
Consejos para la visita
Ve con calzado cómodo: la nave es grande y el suelo es duro. En invierno una estación de hierro y cristal no es cálida, así que lleva abrigo. Las fotos salen mejor con luz de media mañana, cuando entra el sol por la marquesina.
Si vas en domingo, ten en cuenta que cierra a las 15:00; los sábados, en cambio, tienes hasta las 19:00 de octubre a mayo.