Imprescindibles
- Vitrinas de madera originales
- Salas de minerales
- Fósiles de España
- Meteoritos
- Vidrieras de la sala
Mucha gente pasa cada día por delante del edificio del Instituto Geológico y Minero de España, en la esquina de Ríos Rosas con Alonso Cano, sin saber que en la primera planta hay uno de los museos más serenos y menos concurridos de Madrid. El Museo Geominero no tiene colas, ni audioguías de moda, ni tienda a la salida. Tiene una sala enorme, cajones de madera con piedras dentro y entrada gratuita.
Por eso funciona tan bien como plan de mañana tranquila.
Un edificio hecho para guardar piedras
El museo ocupa la primera planta del edificio del IGME, levantado a partir de 1921 y terminado ya entrado el decenio de 1940. La sala principal ocupa unos 1.370 metros cuadrados y tiene techos de 19 metros de altura, con vidrieras y hierro forjado de estética de principios del siglo XX. Aquí se ve algo poco habitual: un museo cuyo contenedor se pensó expresamente para la colección, y no al revés.
Las vitrinas son parte del espectáculo. Son unas 250, de madera, de factura artesanal, y siguen sosteniendo gran parte de lo expuesto. No hay pantallas táctiles que compitan con ellas; lo que vas a ver son piedras ordenadas con criterio científico y etiquetas que explican de dónde viene cada pieza.
Qué ver en el Museo Geominero
El fondo total supera los 108.000 ejemplares, aunque en la exposición permanente solo se muestran unos 19.000. Se reparten en tres grandes familias.
Minerales
Son unos 6.000 ejemplares, y para muchos visitantes la parte más vistosa: cuarzos, piritas, fluoritas, azufres y cristales de colores que cuesta creer que sean naturales. Las piezas proceden de toda España y también de antiguos territorios coloniales, y buena parte del interés está en ver de qué región sale cada una.
Fósiles
Los fósiles son más de 13.000 piezas y cubren buena parte de la historia de la vida en la Península, además de algunos yacimientos de referencia mundial. Trilobites, amonites, restos de vertebrados y hojas fosilizadas conviven en las mismas salas. Para ver bien un fósil hay que acercarse, así que es un museo de nariz pegada al cristal.
Rocas y meteoritos
Las rocas son menos espectaculares a primera vista y más instructivas: la colección enseña cómo se distinguen un granito, una caliza o una pizarra por su aspecto. Los meteoritos, unos 50, son la parada obligada de quienes vienen con niños. Tocar un trozo de hierro que cayó del cielo no está permitido, pero mirarlo muy de cerca, sí.
Cómo recorrerlo sin perderte
La mejor táctica es dar una vuelta completa a la sala sin detenerte y luego volver a las vitrinas que te hayan llamado la atención. Como el espacio es una sola nave diáfana, es fácil orientarse: desde cualquier punto ves el resto. Los minerales piden más tiempo de lo que parece, porque la diferencia entre dos cuarzos solo se aprecia con la cara pegada al cristal, y los fósiles recompensan a quien lee la etiqueta antes de mirar la pieza.
Exposiciones temporales y actividades
Además de la colección fija, el museo monta muestras temporales con un enfoque divulgativo. Ha presentado propuestas como una sobre el agua y otra que compara piezas auténticas con réplicas de calidad museística, pensada para que el visitante adivine cuál es cuál. El calendario cambia, así que mira la web del IGME si quieres saber qué hay en sala.
Para colegios hay talleres de primaria y secundaria, y el museo supera el cuarto de millar de visitas guiadas anuales. Las familias tienen una cita fija el primer domingo de cada mes: una sesión en la que los niños traen o reciben piedras y fósiles para identificar con ayuda del personal.
Horario, cierres y cómo organizarlo
El museo abre todos los días de 9:00 a 14:00. Es un horario corto y de mañana, así que conviene llegar pronto si quieres terminar sin prisas. Cierra cinco días al año: 24, 25 y 31 de diciembre, 1 y 6 de enero.
Como no cobran entrada, nadie te pedirá un ticket, pero en periodos de mucho público escolar puede haber grupos grandes a media mañana. Si prefieres silencio, entra a las 9:00 o a primera hora de un fin de semana.
Cómo llegar y qué hay alrededor
El museo está en la calle de Ríos Rosas, 23, en Chamberí. La línea 1 del metro deja en Ríos Rosas o en Cuatro Caminos, que también sirve para las líneas 2 y 6; la línea 7 llega a Alonso Cano. Todos los trayectos son cortos andando.
Si quieres completar la mañana, la casa-museo del pintor en el Museo Sorolla queda a un paseo y tiene jardín, y el Museo Lázaro Galdiano queda en el mismo cuadrante de la ciudad. Para seguir con minerales y fósiles a otra escala, el Museo de Ciencias Naturales tiene colecciones mucho mayores y un edificio distinto. Todos los museos de este tipo están reunidos en la sección de museos de ciencia en Madrid.
Consejos prácticos
Ponte calzado cómodo: la sala es grande y el recorrido se hace de pie.
No esperes grandes carteles ni recorridos marcados con flechas; la visita es libre y se hace por afinidad, deteniéndose donde algo llame la atención. Una idea que funciona con niños es proponerles buscar un mineral rojo, uno brillante y uno que parezca un metal, y que cada uno elija su favorito.
Si te interesa la geología de verdad, pregunta por las visitas guiadas: los guías cuentan por qué cada ejemplar está donde está, algo que las etiquetas no abarcan. Y si tu plan es combinarlo con otros museos gratuitos, consulta la lista de museos gratis en Madrid para elegir el siguiente.