Imprescindibles
- Las Meninas
- El jardín de las delicias
- Pinturas negras de Goya
- El Descendimiento
- Tesoro del Delfín
Lo esencial cabe en tres líneas. La entrada general cuesta 15 € y los menores de 18 años y los estudiantes de hasta 25 no pagan. El museo abre de lunes a sábado de 10:00 a 20:00 y los domingos y festivos de 10:00 a 19:00, lunes incluidos. Y cualquiera puede ver el Museo del Prado gratis en las dos últimas horas de cada día, de 18:00 a 20:00 o de 17:00 a 19:00 en domingo, aunque esa franja tiene su letra pequeña.
Lo demás se resuelve rápido una vez que sabes eso: por qué puerta entrar, si compensa comprar antes, cuánto tiempo reservar y qué salas no puedes saltarte. Más abajo están el horario del Museo del Prado con sus excepciones, los precios de cada modalidad y una selección de obras ordenada por pintores, pensada para que no pierdas la mañana dando vueltas por salas que no te dicen nada.
Juan de Villanueva no diseñó este edificio para cuadros. Carlos III se lo encargó en 1785 como Gabinete de Ciencias Naturales, y la guerra de la Independencia lo dejó a medio hacer y con los franceses usándolo de cuartel. Cuando por fin abrió, el 19 de noviembre de 1819, lo hizo como Real Museo de Pinturas y Esculturas, con algo más de trescientos cuadros de escuela española colgados en unas pocas salas. Dos siglos después es una de las grandes pinacotecas del mundo y la primera parada de casi cualquier recorrido por los museos de Madrid.
Horario del Museo del Prado, día a día
De lunes a sábado el museo abre de 10:00 a 20:00. Los domingos y festivos cierra antes, a las 19:00. El horario del Museo del Prado no cambia entre invierno y verano, así que no hay que mirar el calendario de temporadas. Esto lo distingue de casi todos los museos estatales de Madrid, que descansan los lunes: el Prado abre también ese día, con el mismo horario que el resto de la semana, y es una buena opción cuando el Arqueológico o el Museo del Traje están cerrados.
Solo hay tres días al año en que no abre: el 1 de enero, el 1 de mayo y el 25 de diciembre. Otros tres tienen horario reducido de 10:00 a 14:00: el 6 de enero y los días 24 y 31 de diciembre. Para esas jornadas cortas, lo prudente es confirmar en taquilla o en la web si hay franja gratuita y a qué hora empieza.
Hay dos detalles que pillan por sorpresa a mucha gente. El primero: el acceso se cierra treinta minutos antes del cierre, así que un sábado no podrás entrar a las 19:40 aunque el museo siga abierto hasta las 20:00. El segundo: el desalojo de las salas empieza diez minutos antes de la hora de cierre, y los vigilantes lo cumplen. Si planeas aprovechar hasta el final, sitúate a esas alturas cerca de la salida.
La taquilla abre a las 9:45, un cuarto de hora antes que las salas, y vende entradas hasta media hora antes del cierre. Acepta efectivo y tarjeta.
Cuándo hay menos gente
La primera hora de un martes, miércoles o jueves es el mejor momento, sobre todo de noviembre a febrero, fuera de puentes y de Navidad. A las 10:00 entran a la vez los grupos organizados y los que ya traían entrada, pero se dispersan rápido por un edificio tan grande; si vas directo a Velázquez, la sala 12 suele estar despejada durante la primera media hora. Las horas más llenas son el mediodía de los fines de semana y el arranque de la franja gratuita. El lunes, con medio Madrid cultural cerrado, el Prado recibe a los que no tienen otro museo donde ir, así que no es tan tranquilo como parece. En Semana Santa, el puente de diciembre y agosto, la única manera de evitar la cola de taquilla es llegar con la entrada comprada.
Entradas del Museo del Prado: precios y qué incluyen
Las entradas del Museo del Prado parten de 15 €, el precio de la general. Con ella ves la colección permanente y también las exposiciones temporales, que en el Prado no se pagan aparte. La reducida cuesta 7,50 € y es para mayores de 65 años, titulares del carné joven y miembros de familias numerosas.
Hay varias modalidades más:
- Entrada con audioguía: 5 € más que la entrada. La audioguía comenta más de 250 obras en 15 idiomas.
- Entrada con visita guiada: 10 € más. Dura unos 90 minutos y recorre las obras maestras de la colección, con varios pases en español a lo largo del día y dos en inglés.
- Entrada con un ejemplar de la Guía del Prado: 24 €.
- Abono Paseo del Arte: 32,80 €, con una visita al Prado, otra al Reina Sofía y otra al Thyssen-Bornemisza en el plazo de un año.
El acceso funciona con pase horario. Al comprar eliges fecha y hora, y es esa hora la que marca cuándo puedes cruzar el control. Si compras las entradas del Museo del Prado en la web oficial te ahorras la cola de taquilla, que en Semana Santa, puentes y agosto llega a doblar la esquina de la calle Felipe IV. Lo que no te ahorras es el control de seguridad, que se pasa igual con entrada o sin ella. Mira bien dónde compras: la única tienda oficial es la del propio museo, y cualquier reventa que te cobre más de 15 € por la entrada general está añadiendo comisiones.
Para grupos existe una modalidad aparte. Visitar la colección o una exposición antes de que abran al público cuesta 50 € por persona, exige un mínimo de 12 personas con su propio guía y se reserva con al menos 72 horas de antelación.
Las entradas gratuitas y reducidas no se compran sin más. Hay que acreditar el derecho con un documento oficial válido en taquilla el mismo día de la visita: DNI o pasaporte para la edad, carné de estudiante, título de familia numerosa, certificado de discapacidad. Sin el papel, se paga la general.
Quién entra gratis a cualquier hora
La lista de colectivos con entrada gratuita es más larga de lo que se suele pensar:
- Menores de 18 años.
- Estudiantes de entre 18 y 25 años.
- Estudiantes mayores de 25 años de grado y posgrado en ramas de arte del sistema educativo español.
- Personas con discapacidad igual o superior al 33 %.
- Personas en situación legal de desempleo.
- Personal docente en activo.
- Familias numerosas que vayan en grupo de al menos un adulto y tres hijos, o dos si uno tiene discapacidad.
- Guías oficiales de turismo, periodistas, miembros del ICOM y personal de museos estatales, entre otros.
Si estás en alguno de estos grupos, no tiene sentido ir en la franja gratuita: puedes entrar a las diez de la mañana, con el museo medio vacío, y sin pagar.
Museo del Prado gratis: las dos últimas horas
Todos los días que abre con horario normal, el Prado deja entrar sin pagar durante las dos últimas horas. En la práctica:
- De lunes a sábado, de 18:00 a 20:00.
- Domingos y festivos, de 17:00 a 19:00.
La gratuidad cubre la colección permanente. Si en esa franja quieres ver una exposición temporal, pagas la mitad de su precio. Las entradas gratuitas se dan en taquilla hasta completar el aforo, y ese es el motivo de la cola que se forma frente a la Puerta de Goya desde bastante antes de las seis.
Hay que hacer cuentas con honestidad. Si la franja dura dos horas, pero el acceso cierra media hora antes y el desalojo empieza diez minutos antes del final, el tiempo real dentro ronda la hora y media, menos lo que tardes en la cola y en el control de seguridad. Da para ver cinco o seis obras con calma, no para recorrer el museo. Ver el Museo del Prado gratis de esta manera funciona muy bien si vives en Madrid o te quedas varios días y puedes repetir; para una única visita en un viaje corto, quince euros por una mañana entera suele ser mejor trato.
El Prado de noche
Hay una segunda forma de entrar sin pagar que mucha gente no conoce. El primer sábado de cada mes, el programa El Prado de noche abre el museo de 20:30 a 23:30, con último acceso a las 23:00. La entrada es libre hasta completar el aforo y se hace por la Puerta de Jerónimos, no por la de Goya. Suele haber música y la cafetería sigue abierta, y el ambiente se parece poco al de una mañana cualquiera. Antes de ir, confirma en la agenda del museo que la cita de ese mes se mantiene.
Todos los detalles prácticos de la franja diaria (a qué hora llegar, cómo va la cola y una ruta pensada para esos noventa minutos) están en la página de la entrada gratis al Museo del Prado. Si te interesa combinarla con otros museos sin pagar, el calendario de museos con horario gratuito en Madrid ordena las franjas de toda la ciudad por días.
Puertas, colas y cómo llegar
La Puerta de Goya, en la calle Felipe IV, es la principal para el público individual: allí están las taquillas y el acceso a la colección. Junto a ella verás la estatua del pintor. La Puerta de Jerónimos, también en la calle Felipe IV pero en el edificio nuevo, junto a la iglesia de San Jerónimo el Real, da acceso a las exposiciones temporales y a la colección, y es la entrada preferente para personas con movilidad reducida y carritos de bebé. La Puerta de Murillo, en la plaza del mismo nombre y frente al Real Jardín Botánico, queda reservada a grupos educativos. La fachada larga que mira al paseo, la de la estatua de Velázquez, es la más fotografiada y no es por donde entra el público general.
En metro, las estaciones más cercanas son Banco de España (línea 2), a unos 650 metros, y Estación del Arte (línea 1), a unos 800 metros. Desde Atocha también se llega andando en diez minutos por el paseo. Los autobuses 001, 10, 14, 27, 34, 37, 45 y C03 pasan por la parada Museo del Prado - Jardín Botánico, a 64 metros de la entrada.
Dentro hay consigna gratuita en todos los accesos para abrigos y mochilas grandes, aunque su capacidad es limitada. También se prestan, sin coste, sillas de ruedas y sillitas de bebé. El Café Prado está en el vestíbulo de Jerónimos, y en la Galería Jónica del edificio Villanueva hay bancos para descansar y un salón de té.
Con niños y con movilidad reducida
Con niños el Prado funciona mejor de lo que se suele pensar, siempre que la visita sea corta. Los menores de 18 años no pagan, los carritos entran por la Puerta de Jerónimos y en la consigna prestan sillitas de bebé si prefieres dejar el carro. Lo que no funciona es intentar cubrir el museo entero: a partir de la primera hora el cansancio gana. Con cuatro o cinco obras elegidas de antemano basta, y algunas enganchan a cualquier edad. En El jardín de las delicias hay monstruos, pájaros gigantes y gente metida dentro de frutas, y se puede jugar a buscar detalles. En Las Meninas, a encontrar al pintor y al perro. El Saturno de Goya impresiona, así que valora antes si tu hijo está para eso. Si buscas planes pensados para ellos desde el principio, la selección de museos para niños en Madrid reúne los de ciencia, trenes y juego.
Para personas con movilidad reducida, el acceso preferente es también la Puerta de Jerónimos, con ascensores hacia las plantas de la colección. Las sillas de ruedas se prestan sin coste, igual que la signoguía, la audioguía con audiodescripción y el bucle magnético. Las personas con discapacidad igual o superior al 33 % entran gratis, y conviene llevar el certificado a mano porque se pide en taquilla.
Guía de las obras imprescindibles
El Prado no se recorre sala por sala de principio a fin: tiene demasiado. Lo razonable es elegir unos cuantos pintores y verlos bien.
Velázquez
La sala 12, en la planta principal del edificio Villanueva, es el corazón del museo: allí cuelga Las Meninas, pintada en 1656. Merece la pena verla desde varios puntos, porque la perspectiva cambia según te mueves, y fijarte en el espejo del fondo, donde aparecen reflejados Felipe IV y Mariana de Austria. En las salas vecinas están Las hilanderas, La rendición de Breda (conocida como Las lanzas) y los retratos ecuestres que Velázquez pintó para el Salón de Reinos del palacio del Buen Retiro, entre ellos el del príncipe Baltasar Carlos sobre un caballo de vientre imposible, pensado para verse desde abajo.
Goya
Goya es el pintor mejor representado del museo. Su recorrido arranca con los cartones para tapices, alegres y llenos de color, sigue con los retratos de corte como La familia de Carlos IV, de 1800, y llega a las dos majas, la vestida y la desnuda, que suelen exponerse juntas. El 2 de mayo de 1808 y El 3 de mayo de 1808, pintados en 1814, cuentan el levantamiento madrileño contra las tropas francesas y los fusilamientos de la noche siguiente. Y luego están las Pinturas negras, que Goya pintó directamente sobre las paredes de su casa a orillas del Manzanares, la Quinta del Sordo, y que más tarde se pasaron a lienzo: Saturno devorando a un hijo, el Perro semihundido, el Duelo a garrotazos.
El Bosco y los flamencos
El jardín de las delicias de El Bosco tiene siempre gente delante, y con razón: es un tríptico que se puede mirar durante media hora sin agotar los detalles. Cerca están La mesa de los pecados capitales y El carro de heno. En la misma zona de pintura flamenca cuelga El Descendimiento de Rogier van der Weyden, de hacia 1435, una de las obras más perfectas del siglo XV, con las figuras encajadas en una caja dorada como si fueran esculturas policromadas. Busca también El paso de la laguna Estigia de Patinir y, de Durero, el autorretrato de 1498 y la pareja de Adán y Eva.
Italianos: Fra Angelico, Tiziano, Caravaggio
La Anunciación de Fra Angelico, con su oro y sus azules intensos, abre la pintura italiana. Tiziano fue el pintor favorito de Carlos V y de Felipe II, y por eso el Prado tiene tantos cuadros suyos: el retrato ecuestre de Carlos V en Mühlberg, de 1548, y varias versiones de Dánae y de Venus. De Caravaggio solo hay uno, David vencedor de Goliat, y no es grande, pero se reconoce desde lejos por el foco de luz.
Rubens, Rembrandt y algo más
Las tres Gracias de Rubens estuvo en la colección privada del propio pintor hasta su muerte. De Rembrandt, el Prado tiene Judit en el banquete de Holofernes. Y entre la pintura española del Siglo de Oro, además de Velázquez, conviene reservar un rato para El Greco (El caballero de la mano en el pecho, La Trinidad), Ribera y Murillo.
Hay una sorpresa que poca gente busca: el Tesoro del Delfín, la colección de vasos, copas y objetos de piedras duras que heredó Felipe V de su padre, el Gran Delfín de Francia. Ocupa una sala propia en el edificio Villanueva y es lo más parecido a entrar en un joyero.
Dos edificios y un claustro
El Prado de hoy es más que el edificio de Villanueva. En 1872 absorbió las obras del Museo de la Trinidad, formado con cuadros incautados a conventos tras la desamortización, y eso explica buena parte de su pintura religiosa medieval y del Renacimiento. En 2007 se inauguró la ampliación de Rafael Moneo, conectada con el edificio antiguo por un vestíbulo bajo tierra y levantada alrededor del claustro de los Jerónimos, que se desmontó piedra a piedra y se volvió a montar dentro del cubo de ladrillo. Desde el vestíbulo de Jerónimos sale el recorrido de las exposiciones temporales.
El Casón del Buen Retiro, a dos manzanas, forma parte del museo y alberga la biblioteca y el Centro de Estudios, pensados más para investigadores que para el visitante de paso. El antiguo Salón de Reinos, el otro resto que queda en pie del palacio del Buen Retiro, se está transformando para unirlo también al conjunto.
Tres maneras de organizar la visita
Con una hora, ve directo a la sala 12 y a Las Meninas, baja después a las Pinturas negras de Goya y termina delante de El jardín de las delicias. No te pares en nada más. Parece poco, pero es mejor que pasear por veinte salas sin ver ninguna.
Con dos o tres horas puedes añadir El Descendimiento, los grandes Tiziano, Las tres Gracias y los dos cuadros del 2 y el 3 de mayo, y aún tendrás un rato para la pintura española del XVII. El propio museo publica en su web itinerarios para una, dos y tres horas que sirven de buena base.
Con un día entero, lo mejor es partirlo: mañana para la pintura española y flamenca, comida en el Café Prado o fuera, por el Barrio de las Letras, y tarde para Italia, los retratos de Goya y una exposición temporal. A partir de la cuarta hora la vista se cansa, por mucho entusiasmo que haya, y entonces una parada de media hora en la Galería Jónica rinde más que otra sala.
Una cosa que casi nadie hace y funciona muy bien: entrar en la franja gratuita varias tardes seguidas y dedicar cada una a un solo pintor. Para quien vive en Madrid, es la forma más barata y más agradable de conocer el museo de verdad. Si prefieres encajar el Prado en un día con más paradas, las rutas por museos de Madrid proponen itinerarios a pie que empiezan o terminan en el paseo.
Alrededor del Prado: el Paseo del Arte
El museo es la primera pieza del llamado Paseo del Arte, el kilómetro que va de Cibeles a Atocha. A cinco minutos andando está el Museo Thyssen-Bornemisza, que completa lo que el Prado no tiene: impresionismo, vanguardias y pintura norteamericana. Al otro extremo, junto a la estación, el Museo Reina Sofía guarda el Guernica y el arte del siglo XX. Entre ambos, el CaixaForum y su jardín vertical, y detrás del Prado, el Real Jardín Botánico, que es el mejor sitio para sentarse un rato después de la visita.
Con el Abono Paseo del Arte los tres grandes museos salen por 32,80 €, frente a los 41 € que costarían por separado, y tienes un año para usarlo. El resto de museos de pintura de la ciudad, desde la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando hasta el Museo Lázaro Galdiano, están reunidos en la página de museos de arte en Madrid.