Imprescindibles
- Momia guanche
- Gigante Extremeño
- Colección filipina
- Objetos de África
El edificio ya merece una parada antes de cruzar la puerta. Lo mandó construir el doctor Pedro González de Velasco, médico y fundador de la institución, y lo levantó el marqués de Cubas en 1875 con una fachada clasicista que pasa casi desapercibida entre Atocha y el Retiro. Velasco no pensaba en un museo de salón. Quería un lugar donde reunir y estudiar la diversidad humana, y la institución se inauguró en 1875 de la mano del rey Alfonso XII.
Esa ambición científica del siglo XIX, con sus virtudes y sus puntos ciegos, es lo que hace distinto al Museo Nacional de Antropología. No es un museo de arte ni de historia con ese aire solemne: es una casa de objetos cotidianos, rituales y espirituales de pueblos de cuatro continentes, ordenados en torno a preguntas muy humanas. Cómo se cuida a un niño, cómo se despide a un muerto, cómo se pide lluvia.
Qué ver en el Museo Nacional de Antropología
La visita arranca en la planta baja con las colecciones africanas, un espacio donde las máscaras y las figuras de poder ocupan casi toda la sala. Conviene detenerse en las piezas de Guinea Ecuatorial, que remiten a una relación con España que rara vez se cuenta en la escuela. Más adelante entran las colecciones de Asia y Oceanía, con objetos filipinos, que forman uno de los bloques más sólidos del museo y que recuerdan que Madrid fue durante siglos capital de un imperio que llegaba hasta Manila.
En la planta superior están los objetos que más se recuerdan después. Allí se conserva una momia guanche, recuerdo de la cultura prehispánica de Canarias. Y está el esqueleto del llamado Gigante Extremeño, la pieza que más preguntas provoca entre los visitantes. No es un trofeo de feria: es un caso médico del siglo XIX, y conviene mirarlo con ese contexto.
El otro gran personaje es el propio edificio. Aunque las salas se han renovado a lo largo de los años, el palacete conserva su escala doméstica, con techos altos y una luz tranquila que invita a quedarse más tiempo del previsto frente a una vitrina.
Una sala sobre la mirada colonial
Parte del interés de la visita está en leer las colecciones con perspectiva histórica. Muchas piezas llegaron a Madrid en expediciones científicas y misiones del siglo XIX, y vale la pena preguntarse cómo se reunieron y con qué ideas. No se ve igual una máscara cuando uno piensa en quién la recogió y en qué circunstancias.
Horario, precio y días gratis
El museo abre de martes a sábado de 9:30 a 20:00. Los domingos y festivos el horario se acorta, de 10:00 a 15:00, y los lunes cierra. Cierra a las 20:00 entre semana, algo útil si has dedicado la mañana al Museo del Prado y quieres cambiar de ritmo.
La entrada general cuesta 3 €. Las tardes de sábado, desde las 14:00, y todos los domingos la entrada es gratuita, igual que el 18 de abril, el 18 de mayo, el 12 de octubre y el 6 de diciembre. Los menores de 18 años, los mayores de 65, los estudiantes de 18 a 25 y otros colectivos entran sin pagar con la documentación correspondiente. Si estás preparando una ruta de ahorro, el listado de museos gratis en Madrid ayuda a combinar este con otros que abren los mismos días.
Cómo llegar
La dirección es la calle de Alfonso XII, 68, a medio camino entre la estación de Atocha y el Retiro. La opción más práctica es bajar en Atocha Renfe, línea 1 de metro, y caminar unos cinco minutos hacia el Retiro. Desde allí también se llega a pie al Paseo del Arte, así que encaja bien en una jornada que incluya el Museo Reina Sofía o el Museo de Artes Decorativas, ambos a un paseo.
El aparcamiento en la zona es limitado, de modo que el transporte público gana sin discusión. Varias líneas de autobús paran cerca, pero lo más fácil es combinar tren o metro hasta Atocha y completar a pie.
Cómo organizar la visita
Hay dos formas de plantearlo. Una, sin prisa: dos horas, recorrido en orden por las plantas y paradas en las vitrinas que te atrapen. La otra, para quien llega con poco tiempo o con niños: ir directo a la momia guanche, las máscaras de gran tamaño y las piezas de Filipinas, y salir en una hora.
Los domingos por la mañana el museo se llena, sobre todo por la entrada gratuita. Si puedes, elige el sábado a partir de las 14:00, cuando la afluencia es más manejable, o un martes por la mañana, el día más tranquilo.
Quienes viajan en familia pueden consultar la guía de museos para niños en Madrid, donde este museo funciona como alternativa tranquila a los más interactivos. Y si el tema te engancha, el Museo de América cubre otro lado de la misma historia: las culturas precolombinas y la huella de España en el continente.
Consejos prácticos
Lleva el DNI si tienes derecho a entrada gratuita por edad o por estudios, porque se pide en taquilla. El museo ofrece un tamaño abarcable, lo que lo hace ideal para quien odia perderse en pasillos infinitos. No hay cafetería grande dentro, así que planifica el almuerzo en los alrededores de la estación o en la calle de Atocha.
La web oficial recoge una sección de accesibilidad con el detalle de rutas y servicios. Los grupos libres tienen un máximo de 25 personas, aunque avisar antes evita sorpresas.
Una curiosidad final: muy cerca, al otro lado de la calle, queda el Real Jardín Botánico, también del siglo XVIII. Entre el museo, el jardín y el Retiro se arma una de las mañanas más agradables y baratas de Madrid.