Imprescindibles
- Cúpula de Goya
- Milagro de San Antonio
- Tumba de Goya
- Ermita gemela
En el borde de la Casa de Campo, junto a la estación de Príncipe Pío, hay un edificio pequeño y blanco que alberga una de las obras más sorprendentes de Francisco de Goya. La ermita de San Antonio de la Florida se levantó entre 1792 y 1798 por encargo de Carlos IV, con proyecto del arquitecto Felipe Fontana. Para decorarla se contó con Goya, que pintó la cúpula y las bóvedas en 1798 en pocos meses.
El resultado es un conjunto de pintura mural sin rival en Madrid. Goya sustituyó los santos solemnes de la tradición por una multitud de madrileños de la época que se asoman a una barandilla y observan un milagro con curiosidad, sorpresa y desenfado.
El milagro de San Antonio
El tema es el milagro de San Antonio de Padua, el santo al que los madrileños de entonces dedicaban una romería. Según la leyenda, un hombre fue asesinado y su padre, acusado injustamente, estaba a punto de ser condenado. San Antonio hizo que el muerto se levantara para declarar quién era el culpable. Goya pinta ese instante: el santo, con los brazos abiertos, ante un cadáver que se incorpora y habla.
Lo que convierte la escena en algo extraordinario es la gente que la rodea. Alrededor de la cúpula corre una balaustrada pintada, y sobre ella se asoman mujeres con mantillas, niños subidos a la barandilla, mendigos, majas y hombres de capa. Hay quien conversa, quien señala y quien mira con asombro. Entre ellos aparecen unos ángeles de aspecto muy terrenal, con alas de mariposa y rostros de muchachas, que corren las cortinas del cielo como quien cierra una ventana.
Goya pintó el conjunto con pinceladas sueltas y rápidas, visibles de cerca, que anticipan la libertad de la pintura moderna. Las bóvedas laterales completan la escena con otros ángeles y con una gama de colores pálidos, casi translúcidos, muy distinta de la pintura religiosa convencional. Para apreciarlo hay que levantar la vista y dejar que los ojos se acostumbren a la luz.
La tumba de Goya
A los pies del presbiterio está la tumba del pintor. Goya murió en Burdeos en 1828, desterrado por la situación política, y fue enterrado allí. En 1919 se trasladaron sus restos a Madrid y se depositaron en esta ermita. Una historia muy repetida cuenta que, al abrir la tumba en Burdeos, el cráneo no estaba entre los huesos, y que por eso la tumba madrileña alberga un esqueleto incompleto.
Para preservar los frescos del desgaste de la devoción diaria, en 1928 se construyó al lado una ermita gemela, a donde se trasladó el culto, con una arquitectura casi idéntica. El edificio original quedó como museo, y desde entonces se visita como tal. Es posible entrar también en la ermita nueva, que sigue abierta para misas y no tiene la decoración de Goya.
Por qué Goya pintó así
La ermita era la capilla del Real Sitio de la Florida, un terreno de recreo junto al Manzanares que Carlos IV frecuentaba. Goya tenía por entonces más de cincuenta años y era pintor de cámara. Había superado una enfermedad que le dejó sordo hacia 1793, y esa sordera marcó su relación con el mundo: pintaba a la gente que veía, sin oírla, con una atención especial a los gestos y a las miradas.
Eso explica en parte el tono de la cúpula. No hay jerarquía eclesiástica ni nobleza ceremoniosa, sino pueblo llano. Quien conozca los cartones para tapices del Prado reconocerá el mismo registro, trasladado ahora a la pintura mural. Muchos historiadores ven en estos frescos el momento en que Goya deja de ser un pintor de corte brillante y se convierte en el observador agudo que más tarde pintaría Los caprichos.
Horario, precio y visitas guiadas
La ermita abre de martes a domingo, de 9:30 a 20:00. En verano, entre el 15 de junio y el 15 de septiembre, cambia a un horario partido: de 9:30 a 14:00 y de 15:00 a 19:00. Los lunes está cerrada, aunque sean festivos, y tampoco abre el 1 y el 6 de enero, el 1 de mayo ni el 24, 25 y 31 de diciembre. La entrada es gratuita.
Las visitas guiadas están pensadas para grupos de hasta 25 personas y duran unos 20 minutos. Se reservan por teléfono en el 91 542 07 22. El resto del público puede entrar libremente, aunque el aforo es reducido y en días muy concurridos puede haber una espera corta.
Cómo llegar
La parada de metro es Príncipe Pío, de las líneas 6 y 10 y del ramal de Ópera, y allí mismo paran Cercanías y varias líneas de autobús, como la 41, la 46 y la 75. Desde la estación son unos minutos a pie por el paseo de la Florida.
La visita combina bien con el entorno. El Museo del Prado conserva la mejor colección de Goya del mundo, y ver la ermita después de recorrer sus salas permite entender cómo evolucionó su pintura. El Museo del Romanticismo y el Museo Cerralbo quedan en la misma dirección hacia el centro. Para planificar un recorrido temático, entra en museos de arte en Madrid, o consulta los museos gratis en Madrid si buscas planes sin coste.
Tradición y consejos
Cada 13 de junio, día de San Antonio, la ermita ha sido escenario de una romería muy popular en la que las jóvenes madrileñas depositaban alfileres en la pila del santo, con la esperanza de encontrar novio. La costumbre se ha ido apagando, pero todavía se recuerda cada año en el entorno de la ermita.
Una recomendación práctica: ve por la mañana, cuando entra luz natural por las ventanas y la cúpula se ve mejor. Si llevas unos prismáticos pequeños, sacarás partido a los detalles de los rostros. Y quédate un rato sentado en los bancos de la nave; el efecto de la cúpula cambia cuando se mira sin prisa.
La visita no pide más de media hora, pero deja mejor recuerdo de lo que su tamaño sugiere.