Imprescindibles
- Dibujos originales
- Edificio de 1891
- Exposiciones temporales
- Talleres para todas las edades
En la calle de Amaniel, a un paso del Conde Duque, un edificio de ladrillo rojo con aspecto de fábrica antigua alberga uno de los museos más agradables de Madrid y también de los menos visitados por turistas. Es el Museo ABC de Dibujo e Ilustración, un espacio dedicado a una forma de arte que todos hemos visto sin pararnos a pensar en ella: la ilustración de prensa y de libro.
El museo nació en torno a la colección de dibujos originales del diario ABC. Desde enero de 2023 comparte el edificio con el Centro Cultural Clara del Rey, del Ayuntamiento de Madrid, y el inmueble pasó a llamarse Centro Cultural Clara del Rey - Museo ABC. La entrada, en ambos casos, es gratuita.
Un edificio con pasado industrial
El inmueble data de 1891 y albergó la primera fábrica de cerveza Mahou en Madrid. La reforma conservó los muros de ladrillo, los arcos y la estructura de hierro, y los combinó con salas modernas de paredes limpias. Tiene cinco plantas, dos bajo tierra, donde se instalan las salas del museo, y tres por encima de la calle con aulas, talleres, un gimnasio municipal, un auditorio y espacios de conferencias. En total ocupa unos 3.700 metros cuadrados.
La mezcla funciona. Bajar a las salas de exposición, con una luz controlada pensada para papeles frágiles, es casi como entrar en un archivo con ganas de lucir. Por eso el recorrido es tan cómodo: no hay prisas ni masificación.
Qué se ve: dibujo, humor gráfico y arte de prensa
La colección del museo procede en gran medida de los fondos que el diario ABC fue reuniendo desde su fundación en 1903, junto con los de la revista Blanco y Negro, de 1891. A lo largo del siglo XX, ambas publicaciones encargaron cubiertas, viñetas y retratos a algunos de los mejores dibujantes del país. Entre los nombres vinculados a su historia figuran Mingote, Sáenz de Tejada o Bagaría, cuyo trazo definió el humor gráfico español.
El museo organiza ese tesoro en exposiciones temporales que sacan a la luz series concretas: portadas, caricaturas políticas, ilustración infantil, publicidad o cartelismo. Como se trata de papel, lo expuesto cambia con frecuencia por razones de conservación, y por eso cada visita puede mostrar algo distinto. Esta ficha no fija una muestra concreta; basta saber que el nivel del material original es alto y que casi siempre hay un tema sorprendente.
Ver un dibujo original, con sus correcciones, sus manchas de tinta y sus trazos de lápiz bajo la tinta, es una experiencia distinta a verlo reproducido. Se aprecia la mano, la velocidad, la duda. Para los aficionados al arte gráfico es un lugar al que volver.
Por qué la ilustración merece un museo
El dibujo de prensa ha sido durante décadas la imagen más vista de España y también la menos conservada: se imprimía en papel barato, se leía un día y se tiraba. Que los originales sobrevivieran, con sus anotaciones al margen para el taller de impresión, es en sí mismo un hallazgo. Allí está la crónica de un país contada por quienes la dibujaban cada mañana, con ironía cuando no se podía decir de otro modo.
Esa idea atraviesa todo el museo. No pretende competir con las grandes pinacotecas; propone un recorrido más íntimo por la historia visual del siglo XX, en la que cabe desde el cuento infantil hasta el chiste político.
Talleres, actividades y público infantil
El centro cultural programa talleres para todas las edades, con propuestas de dibujo, ilustración y creatividad, algunos pensados para familias. Los grupos de 6 a 20 personas pueden solicitar visitas guiadas gratuitas, de una hora como máximo, que se reservan por correo electrónico; mientras duren las obras de las salas, el museo no acepta esas reservas. Esto convierte al museo en un plan interesante para colegios y asociaciones, y también para quien quiera una introducción acompañada.
Las actividades cambian con la temporada, así que lo más práctico es consultar la agenda del Ayuntamiento. Para el público infantil, la ilustración funciona bien: los dibujos tienen personajes, humor y colores, y no se necesita saber historia del arte para disfrutarlos.
Horario, precio y cómo llegar
La entrada es gratuita. Antes de ir, ten en cuenta que las salas de exposiciones del museo, en las plantas -1 y -2, están cerradas temporalmente por obras, y que la reapertura se comunica en la web del museo y en sus redes. El Centro Cultural Clara del Rey, que ocupa el resto del edificio, sigue su propio calendario: de enero a junio y de octubre a diciembre abre de lunes a sábado, de 9:00 a 21:00; en julio y septiembre, de lunes a viernes, de 9:00 a 19:30; y en agosto permanece cerrado.
La dirección es la calle de Amaniel, 29-31. El museo queda cerca de cuatro paradas de metro: Noviciado, Plaza de España, San Bernardo y Ventura Rodríguez. Cualquiera de ellas deja a menos de diez minutos andando.
Qué hacer cerca
El barrio de Conde Duque ofrece buenos compañeros de ruta. El Espacio Cultural Conde Duque queda a pocos pasos, y el Museo Cerralbo está en el entorno de Plaza de España. El Museo del Romanticismo completa un paseo por Malasaña para quien disfrute con interiores y objetos de época.
Si lo que buscas es gastar poco, este museo encaja en la guía de museos gratis en Madrid. Y si te interesa seguir con arte y dibujo, la lista de museos de arte en Madrid tiene más propuestas en otros barrios.
Consejos
Lo mejor es ir con tiempo, sin la sensación de tener que abarcar todo. Una hora basta para recorrer las salas, y otra más si hay un taller o una actividad en el programa. Entre semana, por la mañana, el museo está muy tranquilo.
En verano, el horario se reduce en julio y septiembre y el centro cierra en agosto. Si viajas en esas fechas, mejor comprobarlo con un par de días de margen.
Mira también la fachada del edificio desde la acera: los ladrillos, los arcos y las ventanas altas cuentan su pasado industrial. Y fíjate en cómo las salas subterráneas aprovechan la altura del antiguo sótano.