Imprescindibles
- Sala de Goya
- Primavera de Arcimboldo
- Murillo
- Calcografía Nacional
La calle Alcalá, a unos pasos de la Puerta del Sol, esconde una fachada barroca que muchos madrileños cruzan sin parar. Detrás está el museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, una de las pinacotecas más interesantes de la ciudad y, con diferencia, la menos masificada. Aquí cuelgan Goya, Arcimboldo y Murillo sin las colas del eje del Paseo del Prado.
La Academia se fundó en 1744, bajo Felipe V, y empezó a funcionar con sus estatutos definitivos con Fernando VI en 1752. Su misión era formar a artistas, así que la colección que acumuló es en buena parte la que ellos estudiaban y copiaban. En 1773 se instaló en el palacio que había mandado construir José de Churriguera para el banquero Juan de Goyeneche, y la fachada se rehízo después con proyecto de Diego de Villanueva, en 1774.
El palacio de la calle Alcalá
El edificio ya merece unos minutos. Churriguera lo levantó a comienzos del siglo XVIII para Goyeneche, un navarro que había hecho fortuna con el negocio de las gacetas y los asientos de la corte, y la Academia lo compró en 1773 cuando necesitaba un sitio mayor para sus clases de dibujo, sus vaciados de yeso y su colección. La fachada actual, con sus vanos sobrios y su balconada, responde ya a ese cambio de uso. En 1973 el arquitecto Fernando Chueca Goitia dirigió una reforma que adaptó el edificio a las exigencias de un museo moderno.
Por dentro, las salas conservan una escala doméstica que hace de este museo un sitio agradable de recorrer. No hay pasillos kilométricos ni multitudes, y es fácil detenerse delante de un cuadro más tiempo del que permitiría un museo grande.
Una pinacoteca con Goya en el centro
La sala dedicada a Goya es la razón principal para venir. El pintor perteneció a la casa durante décadas, y la colección conserva piezas muy distintas. Su Autorretrato de 1815 muestra a un hombre mayor, mirada directa y sin adorno. El entierro de la sardina, Casa de locos y Procesión de disciplinantes pertenecen a la serie de tablas de gabinete que pintó en la década de 1810 y se leen como una crónica ácida de la España de su tiempo. Cerca cuelga el retrato de Moratín.
Pero no todo es Goya. Del Siglo de Oro hay Murillo, con Santa Isabel de Hungría curando a los tiñosos, que combina una escena de caridad con un realismo inusual; y de otro siglo y otro mundo llega La Primavera de Arcimboldo, uno de esos rostros hechos de flores que cualquiera reconoce al primer vistazo. También hay Zurbarán, Ribera y Rubens, además de una sección dedicada al siglo XIX y comienzos del XX con obras de Sorolla y Picasso, entre otros.
El orden del recorrido sigue las plantas del palacio, con salas de proporciones domésticas, y eso se agradece: se mira cada cuadro de cerca y sin prisa. Los techos de varias salas conservan decoración original.
La Calcografía Nacional
En el mismo edificio se encuentra la Calcografía Nacional, que se visita con la misma entrada. Es un lugar poco conocido y sorprendente: reúne la colección de planchas de cobre grabadas más importante del país, con las matrices originales de las series de Goya. Los caprichos, Los desastres de la guerra, La tauromaquia y Los disparates se imprimieron desde estas mismas planchas, y todavía hoy se tiran ejemplares a partir de ellas.
Las planchas, que se ven en vitrinas, ayudan a entender un detalle técnico que las láminas enmarcadas ocultan: el grabado en hueco, el uso del aguafuerte y la forma en que cada tirada deteriora poco a poco la plancha. Ver la matriz de una estampa que has visto mil veces en libros cambia la lectura de la obra. La institución sigue editando estampas a partir de las matrices, algo que no ocurre en muchos otros museos.
Horario, precio y entrada gratis
El museo abre de martes a domingo, festivos incluidos, de 10:00 a 15:00, y cierra los lunes y durante todo agosto. La entrada general cuesta 10 € y la reducida 5 €. La colección permanente es gratuita de martes a viernes no festivos entre las 13:30 y las 15:00, y todo el día el 18 de mayo, el 12 de octubre y el 6 de diciembre. Ten en cuenta que la segunda planta del museo está cerrada temporalmente por motivos internos, así que conviene mirar la web antes de ir si buscas una sala concreta.
El edificio cierra algún día suelto por motivos internos, de modo que lo sensato es mirar el aviso de la web oficial el mismo día, sobre todo si vienes con visita organizada. La compra anticipada se hace en la tienda de la Academia.
Cómo llegar y qué visitar cerca
Está en Alcalá 13, entre la Puerta del Sol y la Gran Vía. Sol, Sevilla y Gran Vía son las paradas de metro más cercanas. Desde cualquiera de ellas se llega en unos cinco minutos a pie.
La zona permite enlazar con otros museos. El Museo del Prado queda a un cuarto de hora andando, y la distancia justifica ver dos pinacotecas muy distintas en un mismo día. Para completar el recorrido por el arte europeo, el Museo Thyssen-Bornemisza y el Museo Reina Sofía siguen la misma lógica de proximidad. En el listado de museos de arte en Madrid tienes la comparativa completa, y si quieres aprovechar la franja gratuita de mediodía, la guía de museos gratis en Madrid ayuda a combinar horarios.
Cómo aprovechar la visita
Empieza por la planta con Goya y deja la Calcografía para el final, cuando ya tienes la mirada puesta en el trazo. Si aprovechas la hora y media gratuita de mediodía, llega a las 13:30 en punto: las salas son pequeñas y el tiempo, justo.
Un consejo poco evidente: la Academia custodia un gran fondo de dibujos que no cabe en las salas, y de vez en cuando enseña una selección; pregunta en taquilla si hay alguna expuesta. Y si prefieres ir sin guía, las cartelas bastan para seguir el hilo.