Imprescindibles
- Cocina valenciana de azulejos
- Mesa de plata
- Alfombras españolas
- Jarrón de Sèvres
Entrar en el Museo Nacional de Artes Decorativas es entrar en una casa que se ha ido llenando de cosas durante siglos. Está en un palacete madrileño de finales del XIX, en la calle de Montalbán, y su recorrido sigue una lógica distinta a la de los museos de pintura: aquí lo que importa es cómo vivía la gente, qué mesas ponía, de qué platos comía, cómo se cubrían los suelos y con qué se adornaban las paredes.
El museo abrió en 1912 y reúne cerca de treinta mil objetos entre muebles, cerámica, vidrio, joyas, tejidos y arte oriental. Es una de esas colecciones que conviene ver sin guion, dejándose llevar por lo que llame la atención. Por tamaño y por ritmo, se parece más a un paseo por varias casas que a una visita técnica.
Qué ver en el Museo Nacional de Artes Decorativas
La pieza que más se recuerda es la cocina valenciana del siglo XVIII, con más de mil quinientos azulejos de Manises. Está montada como una estancia completa, con sus cacharros y su campana, y se asimila de un vistazo: la cocina de una casa acomodada, vista desde la puerta. Muchos visitantes la eligen como favorita sin dudarlo.
Hay otros hitos reconocibles. La mesa de plata del siglo XVI, trabajo de orfebrería que ya impresiona por el peso aparente del metal. El jarrón de Sèvres que regaló Napoleón III. Una colección de alfombras españolas de los siglos XV al XVII que ilustra la tradición textil peninsular. Y una amplia selección de cerámica y vidrio que enseña cómo cambió el gusto doméstico con las modas y los viajes.
El museo también tiene arte oriental, con porcelanas, lacas y textiles que llegaron a España por rutas comerciales. Se ve cómo objetos de China o Japón pasaban a formar parte de salones europeos.
Un edificio con escala humana
El palacete no abruma. Las plantas son abarcables y el recorrido tiene un ritmo cómodo, con escaleras que sirven para respirar entre salas. Hay plantas que pueden cerrar temporalmente por mantenimiento o por calor extremo, algo que la web oficial avisa en portada. Merece la pena echar un vistazo el mismo día.
Para quién es este museo
Quien disfruta con la historia cotidiana, la decoración o el diseño encuentra aquí una fuente enorme de ideas, y quien llega sin ninguna idea previa sale con la sensación de haber curioseado en muchas casas ajenas. El museo no exige preparación. Basta con detenerse en los detalles: la forma de un asa, el dibujo de una cenefa, el brillo de un esmalte. Es una buena opción para una tarde de domingo, cuando buscas algo tranquilo, económico y a la vez distinto del arte clásico de los museos vecinos.
Por su origen, la colección mezcla piezas de procedencias muy distintas, y esa variedad es parte del encanto. Conviven objetos de uso diario con otros pensados solo para lucir en un salón de recepción.
Horario, precio y días gratis
El museo abre de martes a sábado de 9:30 a 15:00. Los jueves añade un turno de tarde, de 17:00 a 20:00, salvo en julio y agosto y el primer jueves no festivo de enero. Los domingos y festivos abre de 10:00 a 15:00. Cierra los lunes, el 1 y el 6 de enero, el 1 de mayo y el 24, 25 y 31 de diciembre. La venta de entradas termina media hora antes del cierre.
La entrada general cuesta 3 € y la reducida 1,50 €. La entrada es gratis los domingos, los jueves de 17:00 a 20:00 y los sábados de 14:00 a 15:00, además del 18 de abril, el 18 de mayo, el 12 de octubre y el 6 de diciembre. Las exposiciones temporales son siempre gratuitas. Para ordenar un plan de ahorro, la guía de museos gratis en Madrid lo combina con otras franjas.
Cómo llegar
La dirección es la calle de Montalbán, 12, en la zona del Retiro, a un paseo de la Puerta de Alcalá y del Museo del Prado. Las estaciones de metro más cercanas son Banco de España y Retiro, las dos de la línea 2, y la de Cercanías de Recoletos queda también a mano. Desde Atocha se llega caminando por el Paseo del Prado y la calle de Alfonso XII en unos quince minutos, y desde la Puerta de Alcalá en cinco. Para quien visite varios museos en el mismo barrio, puede encadenarse con el Museo de Antropología o con el Museo Naval.
Queda además muy cerca del Palacio de Velázquez, dentro del Retiro, lo que permite alternar el interior del museo con un paseo bajo los árboles. La lista de museos de arte ayuda a escoger qué completar la jornada.
Consejos para la visita
El museo tiene normas claras: se permiten fotos sin flash ni trípode, hay que apagar los móviles, no se admite comida ni bebida y no se pueden tocar las piezas. Las mochilas grandes y los paraguas voluminosos se dejan en las taquillas. Es útil saber que hay wifi gratuito y un portabebés disponible en taquilla.
El mejor momento para ir con tranquilidad es un martes o un miércoles por la mañana. Los domingos y los jueves de tarde la gratuidad atrae más público, aunque el museo no llega nunca a la saturación de los grandes del Paseo del Arte.
Si vas con niños, planea una visita corta y céntrate en la cocina valenciana y en las vitrinas de objetos pequeños, que se aprecian mejor con poco tiempo. Para una mañana completa, combina el museo con un paseo por el Retiro y almuerza por la zona de Ibiza o Menéndez Pelayo, donde abundan los menús de mediodía.
Una curiosidad: gran parte del encanto de este museo está en cómo se combinan objetos de épocas lejanas dentro de un mismo espacio. Una alfombra del siglo XVI, un abanico y un plato de porcelana pueden compartir sala y contar historias parecidas desde ángulos distintos.