Imprescindibles
- Nave ferroviaria
- Exposiciones de arte actual
- Archivo de videoarte
- Residencias artísticas
Entre las vías de Atocha y los edificios de ladrillo del barrio hay una nave que no parece un museo hasta que entras. La Neomudéjar es un centro de arte contemporáneo instalado en una antigua instalación ferroviaria de principios del siglo XX, y su carácter viene precisamente de ahí: techos altos, estructura industrial a la vista y un espacio que no intenta disimular de qué venía.
Qué es La Neomudéjar y qué no es
Conviene aclararlo para no llevarse una sorpresa. Aquí no hay una colección permanente con sus obras maestras de cabecera, como en los grandes museos de arte en Madrid. Lo que hay es un centro que programa exposiciones de arte actual, que acoge residencias de artistas y que conserva archivos propios, entre ellos uno dedicado al videoarte y otro vinculado a las prácticas artísticas transfeministas y queer.
Por eso cada visita es distinta. Una temporada puede dominar la instalación inmersiva y otra la fotografía o el vídeo, y las obras de artistas emergentes conviven con trabajos más consolidados. Lo que no cambia es el marco: la nave, la luz que entra desde arriba y la sensación de estar dentro de un edificio con historia propia.
El edificio: una nave de tren con nombre andalusí
El nombre es una declaración de intenciones. El neomudéjar fue el estilo favorito de los ingenieros y arquitectos madrileños entre finales del siglo XIX y las primeras décadas del XX para estaciones, plazas de toros, colegios y fábricas. Se reconoce por el ladrillo visto, los arcos de herradura o de medio punto y los remates decorativos. En Madrid abundan los edificios de este tipo, y La Neomudéjar adopta el término para reivindicar la reutilización de ese patrimonio industrial.
La nave perteneció al entorno ferroviario de Atocha, y el centro conserva un pequeño espacio de interpretación dedicado a ese pasado. Si eres de los que miran los edificios antes que las obras, es la parte más recomendable: tómate unos minutos para recorrer el contorno de la nave y la altura de sus muros.
Qué tipo de programación esperar
Sin entrar en fechas ni en muestras concretas, que cambian, estas son las líneas de trabajo que se repiten:
- Exposiciones temporales de arte contemporáneo, con apuesta frecuente por autores jóvenes.
- Residencias artísticas, que permiten que algunos creadores trabajen en el propio edificio durante periodos concretos y a veces muestren el proceso.
- Archivos temáticos, entre ellos el de videoarte, que es el más singular del conjunto.
- Actividades culturales alrededor de las muestras: encuentros, presentaciones o acciones puntuales.
Las salas no siguen un itinerario único. Puedes entrar, recorrer a tu aire y volver sobre lo que te haya llamado la atención. Dos advertencias de sentido común: el arte contemporáneo pide algo de tiempo por pieza, y parte de lo que se muestra es experimental, así que no todo gusta. Eso forma parte del trato.
Cómo llegar y cómo ir
La dirección es la calle de Antonio Nebrija, sin número, en el entorno de Atocha. Desde la estación de Atocha (metro línea 1 y Cercanías) se llega caminando; también sirve Menéndez Pelayo, en la misma línea 1. Si vienes de otras zonas, varias líneas de autobús pasan por el entorno de la glorieta de Atocha.
El horario es de miércoles a domingo, con pausa a mediodía: de 11:00 a 15:00 y de 17:00 a 21:00. Esa interrupción importa, porque llegar a las 15:30 es llegar con la puerta cerrada. Los lunes y los martes no abre.
La entrada general cuesta 8 € y la reducida 6 €, que se aplica a estudiantes, desempleados, jubilados, pensionistas y familias numerosas o monoparentales. La franja gratuita es la mañana del miércoles, de 11:00 a 13:00, pensada para visitantes sueltos: en esas dos horas no entran grupos de más de cinco personas ni visitas acompañadas de guía. La cafetería abre en el mismo horario que las salas. Si buscas planes sin pagar, el listado de museos gratis en Madrid te dará otras opciones con condiciones claras.
Cómo encaja en una ruta por Atocha
Atocha concentra algunos de los museos más importantes de la ciudad, y La Neomudéjar es su cara más alternativa. Un plan razonable es empezar por la mañana en la nave, comer por la zona y dedicar la tarde a una sala más clásica. A un paseo, hacia Delicias, tienes el Museo del Ferrocarril, que comparte el hilo ferroviario, y la zona de salas de exposición en Madrid permite comparar espacios que funcionan sin colección permanente.
Si te gusta el ambiente más contemporáneo, el Paseo del Arte queda cerca; para un museo con colección contemporánea de referencia, el Museo Reina Sofía es el contraste natural, a un paseo de distancia.
Qué conviene saber del arte que se muestra
El arte contemporáneo no pide conocimientos previos, pero sí algo de disposición. Una buena manera de afrontarlo es recorrer la sala una primera vez sin leer nada, quedarte con lo que te llame la atención y después buscar el texto de sala de esas piezas. Si el vídeo te aburre, el archivo de videoarte puede cambiar tu idea: se trata de una forma de arte con décadas de historia, y entender su evolución ayuda a mirar mejor las instalaciones actuales.
Las residencias tienen otro interés. Cuando un artista trabaja en el edificio, el espacio se llena de procesos más que de resultados: bocetos, pruebas, materiales. Es la parte menos pulida y, para muchos visitantes, la más honesta de un centro de este tipo.
Consejos prácticos
- Mira la web antes de ir: la muestra manda, y si una sala está en montaje puede haber espacios cerrados.
- Haz una pausa en la cafetería o la terraza si están abiertas el día que vayas; el entorno ferroviario se aprecia mejor sentado.
- No esperes carteles didácticos extensos en todas las salas; el texto de sala suele ser breve y el resto va por tu cuenta.
- Si vas en grupo o con un colegio, escribe antes al centro para coordinar la visita.
Al salir, camina un minuto hacia las vías: desde fuera se entiende mejor por qué el nombre del centro y su edificio van tan unidos.